martes 11 de septiembre de 2007
Tipos de suelo
El suelo es el origen del vino, un suelo no muy fertil, equilibrado, con buen drenaje y buena retención de agua (para la época de maduración de la uva) facilita muchísimo la tarea al viticultor, ya que es más fácil que el viñedo este sano, sin exceso de vigor y la maduración se produzca de forma homogenea.
Si en su composición añadimos elementos minerales o químicos, relacionados con su origen geológico, tendremos la posibilidad de elaborar un vino con carácter, capaz de transmitir una serie de matices únicos de ese terreno.
Tipos de suelo e influencia en el vino:
-Cantidad de elementos fertilizantes, aquí tendríamos en cuenta la profundidad del suelo para ser explorado por las raíces y su fertilidad, los dos extremos son los suelos profundos y fértiles o los suelos superficiales y pobres.
Si tenemos un suelo fertil y profundo y pretendemos hacer un vino con algo de calidad tendremos que frenar el vigor de la planta de forma drástica creando competitividad entre las plantas (aumento de numero de plantas por hectárea), una poda de invierno corta dejando pocas yemas y una poda de verano tras el envero tanto en sarmientos como en racimos.
Con un suelo superficial y pobre no tendremos problemas de vigor, pero habría que calcular si la plantación sera rentable, una posibilidad es estudiar si es factible arar y romper la capa de piedra o por el contrario chocamos con piedra madre.
-Estructura del suelo, los extremos serian suelos compactos y suelos pedregosos.
Un suelo compacto es poco apropiado para el vino, es poco permeable y por tanto corremos riesgos de encharcamiento, si pretendemos cultivar viñedos intentaremos que al menos haya algo de pendiente ararla para darle algo de soltura y evitar que los tractores pasen con el suelo mojado, ya que ello compactaría más la tierra.
Tampoco estaría mal un cultivo biológico con aporte de materia orgánica que al mezclarla con el suelo la hiciese más permeable y además favoreciese el trabajo de lombrices y demás seres vivos que airean la tierra.
Un suelo pedregoso es estupendo para la vid, faborece la permeabilidad y el drenage del agua, aportando diferentes cualidades al vino en función del tipo de piedra.
-Composición mineral, según el origen geológico del suelo.
Los minerales son unas sustancias totalmente necesarias para la salud de las plantas, una ausencia de hierro y magnesio podria probocar el amarilleo de las plantas, además son responsables directos en algunos aromas y en el equilibrio del vino.
-Color de la tierra, una tierra blanca (como la albariza) da frescura a la planta y una tierra oscura absorve más los rayos solares y calienta más la tierra.
-Inclinación del terreno (llano, pendiente o ladera) un terreno llano tiene más tendencia a encharcarse. Las pendientes aumentan o disminuyen la insolación solar y corren el riesgo de las erosiones. Las laderas permiten crear microclimas especiales con mayor o menor exposición solar, buen drenaje y poca erosión, solo tenemos que buscar la orientación adecuada para la variedad de nuestro viñedo.
Algunos de los elementos del suelo parece que influyen decisivamente en la composición del vino:
El hierro aporta color en los tintos.
La caliza influye en los aromas y el grosor de la uva, aportando elegancia y grado a los vinos.
El magnesio contribuye a la armonia
La arcilla pastosidad y taninos, poca complejidad
La silice ligereza, finura,aromas y grado.
Por tanto un suelo ideal tendria algo de pendiente y en su composicion habria hierro 10%, silice 10% (finura y ligereza) arcilla 30% (consistencia) y caliza 50% (alcohol y aromas)
Si en su composición añadimos elementos minerales o químicos, relacionados con su origen geológico, tendremos la posibilidad de elaborar un vino con carácter, capaz de transmitir una serie de matices únicos de ese terreno.
Tipos de suelo e influencia en el vino:
-Cantidad de elementos fertilizantes, aquí tendríamos en cuenta la profundidad del suelo para ser explorado por las raíces y su fertilidad, los dos extremos son los suelos profundos y fértiles o los suelos superficiales y pobres.
Si tenemos un suelo fertil y profundo y pretendemos hacer un vino con algo de calidad tendremos que frenar el vigor de la planta de forma drástica creando competitividad entre las plantas (aumento de numero de plantas por hectárea), una poda de invierno corta dejando pocas yemas y una poda de verano tras el envero tanto en sarmientos como en racimos.
Con un suelo superficial y pobre no tendremos problemas de vigor, pero habría que calcular si la plantación sera rentable, una posibilidad es estudiar si es factible arar y romper la capa de piedra o por el contrario chocamos con piedra madre.
-Estructura del suelo, los extremos serian suelos compactos y suelos pedregosos.
Un suelo compacto es poco apropiado para el vino, es poco permeable y por tanto corremos riesgos de encharcamiento, si pretendemos cultivar viñedos intentaremos que al menos haya algo de pendiente ararla para darle algo de soltura y evitar que los tractores pasen con el suelo mojado, ya que ello compactaría más la tierra.
Tampoco estaría mal un cultivo biológico con aporte de materia orgánica que al mezclarla con el suelo la hiciese más permeable y además favoreciese el trabajo de lombrices y demás seres vivos que airean la tierra.
Un suelo pedregoso es estupendo para la vid, faborece la permeabilidad y el drenage del agua, aportando diferentes cualidades al vino en función del tipo de piedra.
-Composición mineral, según el origen geológico del suelo.
Los minerales son unas sustancias totalmente necesarias para la salud de las plantas, una ausencia de hierro y magnesio podria probocar el amarilleo de las plantas, además son responsables directos en algunos aromas y en el equilibrio del vino.
-Color de la tierra, una tierra blanca (como la albariza) da frescura a la planta y una tierra oscura absorve más los rayos solares y calienta más la tierra.
-Inclinación del terreno (llano, pendiente o ladera) un terreno llano tiene más tendencia a encharcarse. Las pendientes aumentan o disminuyen la insolación solar y corren el riesgo de las erosiones. Las laderas permiten crear microclimas especiales con mayor o menor exposición solar, buen drenaje y poca erosión, solo tenemos que buscar la orientación adecuada para la variedad de nuestro viñedo.
Algunos de los elementos del suelo parece que influyen decisivamente en la composición del vino:
El hierro aporta color en los tintos.
La caliza influye en los aromas y el grosor de la uva, aportando elegancia y grado a los vinos.
El magnesio contribuye a la armonia
La arcilla pastosidad y taninos, poca complejidad
La silice ligereza, finura,aromas y grado.
Por tanto un suelo ideal tendria algo de pendiente y en su composicion habria hierro 10%, silice 10% (finura y ligereza) arcilla 30% (consistencia) y caliza 50% (alcohol y aromas)
Etiquetas: Tertulia
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