domingo 14 de octubre de 2007
Visita al Priorato

Todas las zonas vitivinícolas de España han sufrido una mejora sustancial en la elaboración de sus vinos, han aumentado la calidad y el precio y han pasado de los vinos a granell a las botellas, algunas con un gran diseño.
Pero quizás el caso más impactante es el del Priorato, una pequeña comarca del interior de Tarragona con pequeños pueblos 200-400 habitantes condenados a desaparecer tras la
revolución industrial , hasta que alguien apostó por el potencial vitivinícola de la zona.Corrían los años 90 y René Barbier ( Viticultor de la Cote du Rhône ) apostó por esta desconocida zona, convenció a un grupo de viticultores, (Alvaro Palacios, Josep Lluis y Carles Pastrana) y juntos comenzaron a recuperar viejos viñedos plantados en costers de llicorella con Garnacha y Cariñena, plantados en otra época donde premiaba la economía de supervivencia.
Comenzaron a experimentar con estas variedades a priori poco finas y con problemas de
oxidación, a su vez plantaron variedades foráneas (Syrah, Cabernet Sauvignon y Merlot).Sobre el año 94-95 Josep Lluis comenzó a retrasar la vendimia, fijando como objetivo la madurez fisiológica y olvidandose de la graduación alcohólica y gracias a esto, los prioratos dieron un vuelco con taninos potentes, pero ahora finos y elegantes, con un fuerte grado alcohólico, pero compensado por el cuerpo y la estructura y redondeando las aristas con las variedades foráneas que empezaban a dar sus frutos.
A partir de este momento la fama de estos vinos se disparo, comenzaron a crearse nuevas bodegas, los jóvenes se pusieron a estudiar viticultura en Falset y a recuperar los viñedos de sus abuelos, las familias con escasos recursos económicos se lanzaron a pedir prestamos, mejorar las condiciones de las bodegas, pero, sobretodo, a invertir en el campo.
En la actualidad estos pueblos son un bullicio en época de vendimia, se monta una mesa de selección en cualquier lado, las bodegas tienen problemas graves de espacio, pero, es lo que hay, en esos pueblos no existe la palabra llano, si quieres 1000 mts llanos te tienes que comer una montaña y eso supone una fuerte inversión. La gente es consciente que no pueden competir en precio con otras regiones y por eso se vuelcan en buscar la mejor calidad, se trabaja duro en el campo para recoger una excelente uva que facilite el trabajo en bodega.
Las bodegas son familiares, cultivan su uva, elaboran su vino y salen a venderlo al extranjero, se lamentan de no ser profetas en su tierra y de las malas relaciones que mantienen sus políticos con el resto de España, muchas pequeñas bodegas no llegan al 15% de las ventas en España.
Por mi parte decir que fui tratado excelentemente, que me transmitieron la energía, conocimiento e ilusión que le ponen al vino y que en todas las bodegas que llame hicieron un hueco en vendimia para atenderme, charlar de vino y catar sus caldos. Un saludo especial para Sara Perez, fuente interminable de sabiduría y energía y a la propietaria del petit hotel rural Els Pampols (http://www.elspampols.net/) que me cuido como si fuera mi madre, en cierto modo lo parecía.Etiquetas: Rutas del vino
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