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Vinos rosados con personalidad: seis referencias para descubrir su diversidad

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Los rosados fueron los protagonistas de nuestra 11.ª cata en La Cepa Vieja, celebrada el 27 de marzo de 2019 bajo el nombre «Top Rosados». Reunimos seis referencias que nos habían llamado la atención por sus variedades, procedencias y formas de elaboración.

La selección fue una oportunidad para explorar la diversidad del rosado: vinos con trabajo sobre lías, fermentación en ánfora o crianza en madera, presentados en tres parejas y servidos en copas Zalto sopladas a mano.

Magali y Aleph: dos maneras de comenzar

Abrimos con Magali 2017, de Figuière, y Aleph 2017.

Magali nos acercó a la Provenza francesa mediante una mezcla de Syrah, Cinsault, Garnacha y Cabernet Sauvignon.

Aleph aportó una elaboración con cuatro meses sobre lías en roble francés. La pareja permitió conversar sobre frescura, expresión aromática y textura, y observar qué podía aportar el trabajo sobre lías a un rosado.

Sumoll en ánfora y Acrollam

La segunda ronda reunió Vinyes Singular Sumoll Ánfora 2017 y Acrollam 2017.

El primero dio protagonismo a la Sumoll del Penedès y a la fermentación en ánfora. Fue una ocasión para conocer esta variedad a través de una elaboración concreta y prestar atención a su expresión en la copa.

Acrollam, elaborado por Bárbara Mesquida con Merlot y Cabernet Sauvignon, incorporó otro origen y un proyecto de viticultura biodinámica.

Esta comparación nos permitió hablar de aspectos distintos del vino: la variedad, el cultivo y el recipiente de fermentación. Cada uno aporta contexto, aunque ninguno explica por sí solo todo lo que percibimos al catar.

Syrnacha y Kπ: rosados con crianza

Cerramos con Syrnacha 2017, de Barranco Oscuro, y Kπ 2015, de la Sierra de Gredos.

Syrnacha se presentó a ciegas para compartir impresiones antes de conocer su identidad. La referencia de aquella sesión contaba con diez meses de crianza en recipientes de roble de 500 litros.

Kπ, elaborado con Garnacha, aportó una añada de 2015 y veinte meses de crianza.

La última pareja amplió el recorrido hacia rosados con más tiempo de elaboración y evolución. Nos interesaba observar su estructura, la integración de la madera y sus posibilidades en la mesa.

Los seis vinos de «Top Rosados»

  • Magali 2017 — Figuière, Provenza.

  • Aleph 2017 — con trabajo sobre lías en roble francés.

  • Vinyes Singular Sumoll Ánfora 2017 — Penedès.

  • Acrollam 2017 — Bárbara Mesquida.

  • Syrnacha 2017 — Barranco Oscuro.

  • Kπ 2015 — Garnacha de la Sierra de Gredos.

Cerrar la selección en seis referencias fue difícil. También quisimos mencionar dos rosados que habían dejado huella en nuestro recorrido: Alma de Tobía y 1000 Razas, de Pagos de Nona.

El rosado también merece una cata propia

Comparar estos vinos permitió prestar atención a diferencias que van más allá del color. La variedad, la elaboración, la crianza y el tiempo en botella ofrecen muchas posibilidades dentro del rosado.

Su lugar en la mesa también puede ser diverso. Según el estilo de cada botella, podemos explorar combinaciones con verduras, pescados o carnes a la brasa, buscando equilibrio entre el plato y el vino.

En La Cepa Vieja puedes descubrir nuestra propuesta de vinos por copas en Valencia. Para conocer las próximas sesiones, consulta la página de catas de vino en Valencia.